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El PP advierte que después los inmigrantes “pedirán vivienda, protección social y reagrupación familiar”

(...) la portavoz parlamentaria de Inmigración del PP, Ángeles Muñoz, ha calificado de “poco meditada” la propuesta del Gobierno de Zapatero. En su opinión, el Gobierno “se ha precipitado”. En declaraciones a la SER recordaba que desde el momento de su regularización tendrían los mismos derechos que el resto de los españoles, “con lo cual demandarán no sólo vivienda sino también protección social, querrán reagrupar a sus familiares (…) y al final tendremos una situación que el Gobierno no ha previsto”
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El Pp ha perdido en Norte, lanza declaraciones poco acertadas peor poco acertadas no por falsas, que si los inmigrantes pidieran esos derechos lo estarían haciendo legítimamente, lo que tiene de poco acertadas es la maldad con que se hacen; la maldad que trasgiversa la realidad y la verdad.

Dice la constitución española en el título preliminar, Artículo 9 apartado 2 que: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”
Pero más allá de éste artículo constitucional que debería ser obvio para cualquier político está la moral. La moral que debe de asistirnos a todos. Sin los inmigrantes consiguen “los papeles” significa que de facto entraran en el sistema económico de la nación; estarán en obligación de declarar sus ingresos a hacienda, se les descontará de sus nóminas los impuestos directos apropiados y todo ello por matemáticas simples conduce al enriquecimiento del país entero. Cuantos más seamos a pagar impuestos mejores servicios tendremos todos. Al mismo tiempo estas personas dejaran de trabajar en oposición al obrero nacional; en oposición a él ya que si ahora quieren trabajar deben de hacerlo bajo un sinfín de presiones, trabajando de sol a sol por la mitad del salario lo que conlleva al empresario a presionar al obrero nacional para que aumenten la jornada laboral con menor salario. Los inmigrantes documentados entraran ahora dentro de la legalidad y dejaran de ser “esos que trabajan por cuatro duros y quitan el pan a nuestros hijos” para ser “mi compañero de trabajo que pone todo su empeño en defender tanto sus derechos como los míos ya que son los mismos”
Quizás ese es el miedo del PP, que haya más obreros; que la plebe se una y el poder del pueblo sea más efectivo de lo que es. El miedo a que la sociedad prospere unida, a que La Moraleja se llene de inmigrantes que como ahora son “legales” puedan disponer del suficiente dinero para comprarse allí una mansión. Miedo a que España se llene de “moritos” que traten de igual a igual a sus hijos pijos en las universidades de pago y que el día de mañana alguno de esos moritos les quite el cargo de director general de Telefónica.
El pavor que debe de producir que alguna de sus niñas se enamore de un peruano hijo de un pastor Llamas y llene sus acomodadas vidas de mesticitos, aunque el papá tenga aún mucho más dinero que ellos mismos. Pero sin irnos tan lejos lo que de verdad debe de dar pavor a las mentes pías defensoras de la moral católica, bastiones del empuje íbero son que los inmigrantes tengan derechos. Cuando en España hace tiempo que dejó de haber clases y ahora habían recuperado esa vieja tradición de tener a alguien por debajo de ellos, viene Zp y también quiere igualarlos.
Y la única verdad es y debe de ser es que si los inmigrantes trabajan en nuestro país y reportan un beneficio para todos, por mucho que diga el PP deben de tener los mismos derechos que los nacionales. Si esos derechos son los de tener Seguridad Social, escuelas gratuitas, derecho a tener sus familias consigo y demás bondades de las que nos provee la constitución lo legítimo y moral es que los tengan.
Si resulta que dentro de 30 años, la mayoría de nosotros tenemos nietos musulmanes, yernos colombianos o sobrinos bosnios no estaremos fuera de lo común con el resto de Europa y no estaremos haciendo otra cosa que seguir la tradición de España desde antes de ser Iberia. Un país donde desde los albores de la humanidad se han cruzado razas, religiones y pensamientos. Sólo que seremos socialmente más ricos, pero debe de ser que todo lo que suene a social da urticaria a la derechona.
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