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LA WEB-ONA

AUT

Nunca seré como ellos, estoy vivo; ajeno a su realidad, inmerso en la mía, pero los observo pasar cada día desde el balcón que domina la gran avenida. Nunca me ven, vivo escondido tras los visillos de un alma disfrazada de niño, ajeno para siempre a la realidad y ellos son tan transparentes...
Son fantasmas, fantasmas que pasean por las calles, fantasmas que dejaron sus sábanas en el fondo del arcón y se vistieron con imitaciones cutres de Armani. Pasean por las avenidas, su móvil de última generación conectado al oído por el manos libres; hablando al vacío, riendo a los semáforos y gesticulando delante del kiosco de la O.N.C.E.
Prisioneros de los maletines de cuero y cierre codificado, condenados a pasear eternamente sus agendas electrónicas plagadas de números de teléfono falsos ; supuestos números telefónicos de cadenciosas y exhuberantes rubias a las que han regalado inolvidables noches de pasión y lujuria. Agendas que muestran orgullosos al reducido círculo de amigos cuando, a la hora de comer, quedan en el restaurante de la esquina para tomar un Martini; nunca vermut, siempre Martini blanco y seco removido con la yema del dedo corazón.
Fantasmas que reenvían Spam desde el ordenador de su oficina para que el compañero de la mesa contigua vea la extensa lista de e-mail que reciben; con orgásmicos nombres de mujer perpetuamente extranjeras, perpetuamente lejanas; recreaciones desenfrenadas de curvas abundantes.
Corredores de fondo en una maratón en la que ninguno se percata de la presencia del otro, coleccionistas de corbatas Made in Disney, sogas que ya forman parte de su anatomía. Trozos de tela como condecoración a un status, que barren las migas de mantel ajeno en la sobremesa ; postre regado con una minúscula taza de café solo, aderezado de un estrafalario licor bananero y cigarros apagados a medio consumir en el borde del plato. .Mirando fijamente al comensal de la otra mesa, también solo, también ajeno, también abandonando cigarrillos a medio consumir en el borde de otro plato.
Fantasmas que vagan con rumbo fijo arrastrando gabardinas de las rebajas de Dolce y Gabanna, con hebillas deslumbrantes y bolsillos vacíos. Chocando entre sí
, anulándose entre sí. Tan transparentes. Esperando el visto bueno del semáforo para volver a sus oficinas. Rodeados de enormes edificios tan transparentes como ellos, edificios que dejan ver a los viandantes las intimidades de las secretarias de las plantas más bajas, cuando se acercan a las cristaleras. Fantasmas que escurren sus sedosos dedos bajo las faldas de las becarias, sin ir más allá.
Fantasmas que anhelan el abrazo jubiloso en el último baile de aquellas últimas fiestas rurales, rodeados de madres perspicaces, con una quinceañera feliz. Anhelantes de aquellos labios entregados, tras los enormes álamos que conducían a la ermita de las afueras; recuerdos de presentes madonnas entregadas por los lazos de Dios a catetos sencillos. Felices , amadas y completas, guardando en un rincón de sus corazones besos forasteros. Sin preguntas, sin reproches. Porque fuiste y ya no volverás. Ni ellas quieren que volváis.
Vencejos de cuellos almidonados y sonrisas Profident, visitadores de consultas médicas en seminuevos BMW azul marino; cortando el aire con catálogos bajo el brazo. Esperando la llegada de la noche para sentarse frente a un televisor de plasma que emite las mismas imágenes cada día y en cada casa.
Eternos fantasmas que deambulan por las calles de cualquier ciudad intentando parar un taxi que nunca les ve.
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4 comentarios

La_web_ona -

Coñe eriza ¿por qué no iba a gustarme el comentario?

Ericillacriticadora -

Bueno el tema es algo manido, a mi modo de ver.
En cuanto a la forma de narrar en primera persona, lo has resuelto bien.
El estilo narrativo es algo parecido a una realidad algo críptica que me gusta, debo reconocerlo. Pero es como que si anduvieses dándole vueltas siempre a la misma idea. Este texto no evoluciona hacia ninguna parte, quizás ésa es tu intención.
En cuanto a comentarios se pueden hacer pocos, sobre todo porque es un momento, un instante en el que el que narra piensa a la vez que habla y bueno, como no es una historia ni nada que evolucione ni tenga un desarrollo, no te puedo decir más nada.
Yo tb tengo raticos de escribir así, los más. Sin embargo debo reconocer que retratar la realidad pura y dura es lo que más cuesta, por lo menos para mí. Es difícil, y muy pocos llegan a conseguirlo, trasmitiendo sentimientos y bla bla bla...

En fin, que me he enrollao, te dejo que sospecho no te utará mucho la crítica de una pardilla jiji.

Noamanda -

Ah, pues yo tb, jiji.
Pero como Dios manda, lo prometo.

Kiri -

Ah. pues te haré una crítica.

:-p
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